El dorado ya no es lo que era

Primeras víctimas del paro, los africanos reciben de lleno el latigazo de la crisis económica. En vez de retornar a sus países, la mayoría prefiere buscar suerte en otros lugares de Europa.

Claudio es angoleño que ha huido de la guerra civil en su país, llegó a España hace 15 años junto a sus hermanos María Custodia y Roque. Con la primera se ha instalado al sur de Madrid, en Parla, pueblo antaño adormecido que ha visto su población incrementarse en los 90 por la llegada masiva de inmigrantes. Parla tiene hoy 130.000 habitantes. Los comercios tradicionales están al lado de peluquerías africanas y carnicerías “Halal”. Todo es más simple que en la capital a 30 minutos de tren.

Claudio va regularmente a Madrid donde está estudiando Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense. Hasta 2011 trabajaba en el Banco Popular Español, después de pasar por IBM y Nokia. Pero con la crisis económica, el paraíso español se ha vuelto una pesadilla. Las condiciones salariales se han degrado de tal manera que Claudio ha terminado por desistir. “Me han cortado la beca de estudiante que cobraba desde hace 2 años. Afortunadamente tenía un poco de ahorro, pero no sé si podré seguir con mi carrera en la universidad el año que viene” dice Claudio.

Roque, su hermano se había instalado con su mujer e hijos en León (Castilla León) trabajaba en la construcción para la empresa “ ISOLUX CORSAN” en ell paro desde hace 2 años ha decido volver a Angola. Si ha podido encontrar empleo es gracias a su perfecto dominio del español. Pero después de tantos años pasados aquí, se siente como un extranjero en su propio país explica Claudio. Su familia que se ha quedado en España, ha perdido el permiso de residencia y las ventajas que conlleva, sobretodo en lo que concierne a los cuidados médicos. Por supuesto no es un caso aislado. Todos los inmigrantes padecen de lleno los efectos de la crisis económica. La tasa de paro de la población extranjera llega al 36%, o sea casi 10 puntos de más que la de por sí considerable de nacionales 27,7%. Es peor todavía para los marroquíes, la comunidad más importante, detrás de los rumanos, en donde más del 55% están sin empleo. La gran mayoría trabajaba en la construcción, uno de los sectores más afectados con la hostelería y el comercio desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace 5 años.

DELINCUENCIA

Lógicamente la pobreza sube a su vez. El 31% de la población inmigrante, frente al 19% de los españoles.

“¿Cuando los fines de mes son tan difíciles, cómo enviar dinero a la familia que está en África y a la espera?… Antes ayudábamos a los sin papeles buscando su regularización o esforzándose para aprender español”, dice el padre Antonio Díaz de Feijo, Director de la asociación “KARIBU” especializada en la acogida de los subsaharianos en Madrid. “Hoy los que piden una ayuda son generalmente personas establecidas aquí desde hace muchos años y tienen generalmente un trabajo. Piden la comida y /o un alojamiento”.

“Las centralitas de asociaciones como Cáritas o la Cruz Roja están permanentemente al borde de la explosión, no dan abasto, y la parroquias tienen que aumentar considerablemente las raciones en los comedores sociales”, explica en un español mezclado con unas palabras portuguesas María Custodio.

En Parla la iglesia evangélica de la comunidad congoleña ha cerrado. En España solo los lugares de culto católicos reciben subvenciones del Estado. Los otros solo esperan algo por generosidad de sus fieles. “Hemos compartido nuestra iglesia con los nigerianos. Pero hoy sin recursos, nos juntamos en casa de uno o de otro”, se lamenta Claudio, cuya esposa es congoleña. Alpha su pastor, era conductor de grúa. Ha perdido su trabajo hace 2 años y se arriesga a ser expulsado de su vivienda. Ahora piensa en ir a Bélgica con su esposa y 3 hijos.

En 2008, el Gobierno de Zapatero había creado un plan de retorno voluntario.Los extranjeros en el paro podían retornar a sus países de origen con la garantía de una suma de dinero y la condición de no volver a España en los próximos 3 años. La medida fue un éxito con los sudamericanos, 10.000 de ellos se han beneficiado entre 2009 y 2012. En el caso de los africanos fue un fracaso retundo, solamente 192 solicitantes, según el Ministerio de Empleo e Inmigración. “Muchos han venido aquí con el objetivo de ayudar a  la familia que se ha quedado en África. ¿Cómo podrían volver hoy que no tienen nada?”. Se pregunta el Padre Antonio Díaz de Freijo. Saben que su suerte de encontrar trabajo es menor que la de los latinos, cuyo países están en plena crecimiento.

Una salida de España no implica automáticamente una vuelta al país de origen. Muchos intentan suerte en Francia, en Bélgica o en Suiza, donde una gran parte ellos tiene amigos o familiares, susceptibles de venir en su ayuda, afirma Mohamed Haidar, miembro del concejo de la comunidad marroquí en el exterior (CCME). Dejan en España esposas e hijos con la esperanza de volver tan pronto se mejore la situación.

 IDAS – VUELTAS    

Teniendo en cuenta la proximidad geográfica, el caso de los marroquíes no debe equipararse al del resto de africanos. Ellos vuelven libremente a su país. “A veces multiplican las idas y vueltas entre los dos países para seguir cobrando el paro y conservar lazos en España”, matiza Salah Eddin, responsable de la asociación Espacio de la solidaridad. En Parla, Concha Jimeno, coordinadora de la Cooperación Internacional e Intercultural no se ahorra esfuerzos para ayudar a los inmigrantes. Los cursos de español son ya gratuitos y la creación del banco del tiempo una asociación especializada en intercambio de servicios entre las personas (Curso de deporte, de cocina y tareas domésticas) son un éxito, muchos extranjeros participan, informa Concha Jimeno.

Por otra parte, se puede observar que existe una cierta solidaridad entre gente nativa del mismo país. Lo más duro es conservar  la esperanza de un futuro mejor. A pesar del anuncio de una pronta recuperación económica, los especialistas afirman que a los inmigrantes sin cualificación les será más difícil encontrar un trabajo.

Recientemente, el Gobierno ha anunciado que iba a destinar entre 2,4 y  6,9 millones de euros para la reintegración de las poblaciones extranjeras en sus respectivos países de origen. “Con todo, sentimos una cierta ingratitud de España hacia nosotros, dice en un suspiro Claudio”.

ABSTENERSE ENFERMOS.

Desde el 10 de agosto de 2012, los extranjeros sin papeles –con excepción de mujeres embarazadas y menores de edad- no tienen acceso gratuito en el sistema de sanidad pública.

Las familias de los que han ido a buscar suerte en otros lugares de Europa se encuentran sin permiso de residencia y tampoco la tarjeta sanitaria. Muchos médicos han decidido no aplicar este decreto, explica Concha Jimeno Coordinadora de la Cooperación Internacional e Intercultural de la ciudad de Parla. Pero la situación es caótica. Todos los extranjeros no saben que se pueden seguir curando en los centros de salud.

Traducción realizada por Mohamed Saidou, voluntario de Salud Entre Culturas